




Las obras que inauguran el recorrido presentan la mente como un territorio aún reconocible, pero ya intervenido. Resonancias magnéticas, fragmentos corporales y estructuras visuales cercanas a la iconografía clínica configuran una primera cartografía del pensamiento.
Aquí, el yo aparece como una entidad frágil, atravesada por señales de interferencia. La imagen funciona como registro, como mapa inicial antes del colapso, anticipando la pérdida de unidad y la entrada al conflicto perceptivo.
Estas piezas configuran el mapa inicial del pensamiento antes del colapso perceptivo.

Campo mental / Línea basal
Electrografía / Collage digital
2007

Conexión con el yo (fase inicial)
Electrografía / Collage digital
2007

Mil fuerzas
Electrografía / Collage digital
2008

Conflicto placentero
Electrografía / Collage digital
2008

Tu alma llora hoy
Electrografía / Collage digital
2008

Viaje astral
(desplazamiento de la conciencia)
Electrografía / Collage digital
2008

A orillas de mi interior
Electrografía / Collage digital
2009

Tengo que seguir
Electrografía / Collage digital
2008

Yo soy
(residuo de identidad)
Electrografía / Collage digital
2009
En esta sección, la mente deja de ser un espacio ordenado para convertirse en un campo de fuerzas simultáneas. Capas cromáticas, distorsiones digitales y superposiciones visuales generan una saturación que replica el ruido interno del pensamiento.
La obra no distingue entre placer y malestar: ambos se confunden, se potencian y se retroalimentan. El conflicto no es solo ruptura, sino también estímulo. La percepción se fragmenta, el cuerpo se diluye y la conciencia se desplaza hacia estados alterados.
Los videoartes actúan aquí como ejes inmersivos, insistiendo en la repetición, el pulso y el ciclo como formas de experiencia mental.
Estas piezas audiovisuales articulan el ruido interno y la repetición como formas de experiencia mental, sumergiendo al espectador en paisajes sensoriales donde la conciencia se fragmenta.
Insectos en el cerebro
Videoarte
Fragmentación perceptiva y alucinación como detonantes de la distorsión mental.
2007
Serotonina
Videoarte
Paisaje sensorial tras el accidente, donde la química cerebral modela la percepción.
2009
Tras la saturación, la obra no ofrece una resolución ni una sanación. Lo que aparece es una forma mínima de continuidad. El yo persiste, no como identidad estable, sino como residuo, como impulso biológico que se niega a desaparecer.
Estas piezas introducen un ritmo más introspectivo y silencioso. La mente no se ordena, pero se repliega. La afirmación final no es triunfal: es frágil, inevitable y profundamente humana.
Las obras reunidas en esta sección forman parte del archivo expandido de Insectos en el cerebro. No siguen el recorrido narrativo principal, pero resultan fundamentales para comprender la evolución del proyecto.
Aquí se presentan exploraciones formales, desvíos conceptuales y estados mentales que orbitan el núcleo central. Pensamientos residuales, silencios, fragmentaciones y alteraciones temporales conforman un mapa paralelo del proceso creativo.
Este archivo no cierra el proyecto: lo mantiene abierto.

Materia residual del pensamiento
Electrografía / Collage digital
2007

Fragmentación simultánea
Electrografía / Collage digital
2007

Imposibilidad del lenguaje
Electrografía / Collage digital
2007

Estado previo a la vigilia
Electrografía / Collage digital
2007

Alteración del ciclo nocturno
Electrografía / Collage digital
2007